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martes, 17 de noviembre de 2009

Motero bueno, motero malo


El mundo de la moto suele estar ligado a una mala imagen, ya sea por su siniestralidad o por conductas temerarias. Jamás podremos hacer ver a los profanos, las bondades de las dos ruedas mientras haya individuos, que sin ningún respeto hacia los demás y su propia vida, campen por nuestras carreteras sembrando el pánico con su temerario e irrespetuoso manejo de la montura metálica.

Una carretera llena de curvas con subidas y bajadas es un paraíso para el motero, pero lo debe ser también para el resto de usuarios de la vía, ya sean conductores de automóvil o ciclistas. Para correr están los circuitos que es donde corren los que de verdad saben correr.

Apretar el puño y dar gas a fondo lo hace cualquiera, que no piensen algunos que por ir a 215Km/h en la autopista y que no les haya pasado nada hasta ahora, signifique que saben pilotar a velocidad extrema. Eso lo puede hacer un piloto que ha practicado un circuito hasta la saciedad y conoce cada curva, no un inconsciente que jamás podrá conocer una carretera y sus curvas mientras haya elementos circulantes y aleatorios en la vía. Como son los vehículos que circulan por una carretera abierta al tráfico, el variable estado del asfalto, los animales que cruzan las vías o una pequeña piña piñonera que ha caído al asfalto y que a esa velocidad, es un enemigo mortal.

En el lado oscuro y diana de las críticas de éste artículo, tenemos por un lado al clásico “polvorilla”, que con una deportiva de 150CV siembra el terror en carreteras de montaña invadiendo el carril contrario para poder trazar la curva a 190Km/h. Las consecuencias se ven en muchas ocasiones en la cuneta de la carretera con un cuerpo tumbado y tapado con una manta térmica de color dorado hasta la frente, junto a una ambulancia y la furgoneta del cuerpo de atestados de la Guardia Civil.

Pero al que voy a dar caña, es al imbécil de ciudad. Este pseudo motero suele trasladarse con un scooter ciclomotor trucado a 70cc, con un tubarro que hace un ruido insoportable, seguramente sin seguro y sin ninguna noción de conducción ni normas de tráfico, ya que la licencia de ciclomotor se da “por la cara” al igual que la de 125cc se regala a los conductores de coche.

Estos imbéciles que se creen el niño Lorenzo con sus mierda-motos, circulan sin respetar los vehículos, peatones e incluso otros moteros…

Ya me he llevado algún susto que otro porque un imbécil de estos me ha pasado a 20cm por el lado derecho a toda ostia, provocándome aceleración cardiaca, breve inestabilidad y peligro. En alguna ocasión he perseguido a alguno de ellos para ponerle a caldo, pero ni es mi deber ni gano mucho con ello.

Por eso desde aquí les digo:

“Tu ni eres motero ni nada, tu falta de conocimiento me da a entender que sólo es cuestión de tiempo el que te des una ostia. Pero que tu cuerpo sufra el duro asfalto no me reconforta, ya que tu acción agravará un poco más la imagen, ya deteriorada, del mundo de la moto. Hazte un favor y hazlo de paso para todos, aprende a conducir o déjalo antes de que alguien se haga daño, HIJO DE PUTA”.

Un hermano motero JAMAS putea a otro, todo lo contrario. Esa es la regla de oro del mundo motero. Si eso no lo entienden, no son moteros, son el enemigo disfrazado.


jueves, 24 de septiembre de 2009

No es lo mismo ser timonel que Patrón, menos todavía Capitán


Como nos dicen las últimas encuestas de siniestralidad de tráfico, las motocicletas continúan sufriendo más siniestros que los automóviles en media comparativa, pero el 80% de estos siniestros son producidos por un tercero, un automóvil.

La motocicleta te obliga a ir pendiente de la conducción, sin distracciones, en alerta continua al tráfico, estado de la carretera y condiciones climatológicas. El conductor de motocicleta analiza en su cerebro su estado inmediato, las posibilidades de la acción a realizar con varias alternativas de realizar la maniobra y vías de escape por si éstas se truncan. Analizamos el comportamiento de los vehículos y prevemos sus posibles maniobras, ya que nuestra seguridad está en juego.

El conductor de automóvil, en la mayoría de los casos y estoy harto de verlo, va distraído o poco concentrado en la conducción. Hablan por el teléfono móvil, hablan con otras personas del vehículo, escuchan música o fuman. Algunos, incluso los he visto maquillarse o leer el periódico mientras avanzan al “tran-tran” en un atasco. Así les pasa, a la que uno frena se ocasionan alcances, se pasan su salida y ejercen un giro peligroso para corregir su rumbo o se saltan los semáforos, cedas y stop. ¡Ahí está el peligro del motero!. Y no hablemos de olvidar poner el intermitente, las luces en los túneles y hasta cerrar la tapa del depósito después de repostar, ¡van empanados y son un peligro!

En mi caso, como conductor de motocicleta, obtuve la licencia de ciclomotor de 50cc (6CV) con 14 años. Con 16 años hice un examen teórico (el mismo que el de coche) y obtuve la licencia para motos de hasta 75cc (14CV). Con 21 años hice un examen práctico que me permitía conducir motocicletas de hasta 250cc (42CV) y después de dos años de experiencia, puedes conducir cilindradas mayores. Ahora quieren hacer otra licencia intermedia de 500cc.

Esa experiencia hace del motero un experto del vehículo que conduce, ya que pasa por todas las fases de aprendizaje.

En el mundo del automóvil, un mentecato con 18 años puede aprobar la licencia conducir automóviles y optar a conducir un monstruo tipo Audi Q7 de 3.000cc, 233CV y 2.300Kgr de peso. Tal vez conduzca un Ford Focus de 120CV, en todo caso, es un peligro dejar en manos de un incapacitado semejante máquina.

Si tantos jóvenes mueren al volante, crea una licencia intermedia de vehículos limitados a 80CV y cuando demuestren pericia sin multas y siniestros durante dos años, otórgales la licencia completa. Como nos hacen a los moteros y que funciona bien.

Que si un imbécil en una moto se mata a 210Km/h es problema suyo, pero un coche ocasiona problemas a los demás por su masa, peso y velocidad.

También estaría bien otra licencia intermedia hasta vehículos de 120CV y 2.000Kgr de peso. Porque, ¿cómo un señor puede pasar de un Seat Ibiza a un todoterreno mastodóntico?. No es lo mismo. Son vehículos que ofrecen una falsa seguridad por su tamaño, pero eso mismo los hace muy peligrosos. Son torpes, inestables e imparables en un corto tramo de frenada de emergencia por su peso. Esa masa a esa velocidad es un misil que impacta sin piedad contra ti.

Para rizar el rizo, al conductor de coche se le permite circular con una motocicleta de 125cc sin ningún tipo de prueba de aptitud… ¿Cómo quieres que no haya siniestros de motocicleta?

Les voy a hacer reflexionar con otro ejemplo, de embarcaciones marítimas.

Señores, después del “titulín” que me permitía llevar embarcaciones de 6 metros de eslora, se puede obtener el PER, para patronear embarcaciones de hasta 8 metros de eslora si son de vela y hasta 7,5 metros de eslora si son de motor, con la potencia de motor adecuada a la misma, siempre que la embarcación no se aleje más de 5 millas de la costa. Luego el de Patrón de Yate y por último el de Capitán, capacitando en secuencia progresiva a barcos más grandes, potentes y pesados.

¿Usted estaría de acuerdo en que llevara un Petrolero de 400 metros de eslora con 15.000 toneladas de petróleo por el mundo sin estar capacitado para ello?

Entonces, ¿porqué lo hacemos con los coches?