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lunes 18 de julio de 2011

¡ El sistema ABS en las motos es fundamental !

El sistema ABS en motocicleta ha demostrado ser un elemento de seguridad efectivo e imprescindible, tanto las aseguradoras como asociaciones y conductores los exigen. Pero ni todos los modelos ni todas las marcas te dan la opción de incorporarlo. De poder hacerlo, el coste es sangrante y el Gobierno no mueve un dedo ni pone un duro por nuestra seguridad. Eso sí, quejarse, se queja todos los días de la siniestralidad en motocicletas.


Las pruebas de seguridad llevadas a cabo por el ADAC (el automóvil club alemán) revelan que gracias al ABS la distancia necesaria de frenado se reduce de media un 25% cuando se circula a 100 Km./h. Además el ABS proporciona estabilidad en la frenada, evitando las caídas de los motoristas, sobre todo en superficies mojadas.


El Real Automóvil Club de Cataluña, el mayor que existe en estos momentos en España, tiene entre sus objetivos fomentar la seguridad vial, así como reducir la gravedad de los siniestros que se producen en carretera, por ello, ha presentado junto a Bosch, el mayor fabricante del mundo de componentes de automóvil, un estudio en el que destacan la importancia de instalar el sistema ABS en las motocicletas.


Con la incorporación del ABS se lograría reducir entre 70 y 100 muertos anuales en accidentes de moto, a lo que se unirían entre 480 y 680 heridos graves menos. Teniendo en cuenta que el total de muertos asciende cada año a 438 aproximadamente, 3.032 heridos graves y 15.733 heridos leves.


Os adjunto un par de videos interesantes:


  1. Un pequeño doc de RACC sobre el ABS con pruebas:

    http://www.youtube.com/watch?v=1T89FPttvko


  1. Un video algo más “casero” pero mucho más impactante. Sobre mojado, la moto de la izquierda, sin ABS, tarda mucho más en detenerse y si no es por los “ruedines” se calza una ostia de miedo:

    http://www.youtube.com/watch?v=p_VjeDMFGek


Desde aquí voy a intentar que, por lo menos, Antena3 nos incluya en su campaña “Ponle Freno”: http://www.antena3.com/ponlefreno/



Saludos y V'sssssssssssss!!!


lunes 20 de junio de 2011

La primera moto de hidrógeno homologada en Europa


La nueva moto que la marca Suzuki, la Burgman Fuel – Cell, acaba de conseguir algo digno de mención y felicitación, como es el hecho de que la Unión Europea halla homologado, por primera vez, un motor de célula de combustible. De esta manera desde Suzuki se hacen con el permiso de distribuir su vehículo por todo el territorio europeo, con lo que se asegura una buena rentabilidad en un mercado que, en este momento, es totalmente virgen.

Para desarrollar esta tecnología, en Suzuki han invertido en un motor que utiliza una célula de combustible que está refrigerada directamente por aire, así como un pequeño espacio a modo de tanque de hidrógeno, donde se almacena dicho elemento de forma segura, obteniendo así una gran eficacia en un tamaño de tanque no demasiado exagerado.

Por fuera es exactamente igual que el Burgman 125 que se fabrica en la filial española de Gijón (Asturias). Las diferencias se aprecian a primer golpe de vista por la decoración y, con más detalle, la ausencia de tubo de escape por el lado derecho y el motor eléctrico casi concéntrico con el eje de la rueda posterior por el lado izquierdo. El depósito de combustible, antes alojado en el interior del travesaño central, acoge ahora un depósito reforzado para contener el hidrógeno a alta presión: 70 MPa (megapascales) con lo que se declara una autonomía de 350 km, si eres capaz de mantenerlo en llano a 30 km/h. La célula de combustible es del tipo polímero-electrolito fabricada por Intelligent Energy y dispone además de una batería de ión-litio que proporciona una intensidad extra de corriente en las aceleraciones y reserva para cuando se acabe el hidrógeno.

Actualmente la velocidad máxima de este scooter es de 90-100Km/h, algo que habría que mejorar para ir con cierta seguridad en una conducción mixta ciudad/autopista radial, que es lo que la mayoría de usuarios de scooter hacemos.

Seguimos sin saber su precio y de momento sigue sin estar disponible.

lunes 13 de junio de 2011

La moto que vuela, ¡esta vez es de verdad!

Parece ser que esta vez sí es verdad que puedan poner una moto voladora a la venta.

De mano del australiano Chris Malloy, nos hace llegar su Hoverbike, capaz de volar a una velocidad de unos 255 km/h y de ascender hasta unos 3.000 metros de altura.

Está construida en kevlar reforzada con fibra de carbono y con unas hélices realizadas en madera. Viene a ser como un minihelicóptero con dos rotores y el piloto sentado entre ambos.


Al constar de propulsión mediante dos hélices que giran de manera contrapuesta no necesita el rotor de cola y de hecho se maneja de una forma más similar al pilotaje de un helicóptero que al de una motocicleta. Con un motor de 1.170 c.c. su depósito de 30 litros de capacidad le permite una autonomía de unos 100 kms a una velocidad media de 150 km/h.

Malloy aún continúa efectuando pruebas para certificar la seguridad de su vehículo y espera que pueda estar listo para ser comercializado el año próximo a un precio en torno a los 30.000 € que al pasar a ser construido en serie debería abaratarse.

Entra en la categoría de ultraligero por lo que no sería necesario una licencia de piloto de aviación.

Podéis ver más información en su página web, así como unas cuantas fotos pero de momento, ningún video: http://www.hover-bike.com/

jueves 9 de junio de 2011

Dar vueltas sobre sí mismo persiguiéndose el rabo provoca esguince intelectual


Nuestro querido y amado Director General de Tráfico vuelve a sorprendernos con una idea brillante que nos aporta el confortable calor de la seguridad, el equilibrio, la justicia, las cosas bien hechas y muchas más cosas que no podemos llegar a entender. Ya que nuestra mente de insignificante humano no es capaz de comprender el divino maná que brota de una deidad absoluta.


El distinguido amante de las dos ruedas como se hace llamar, nos pone en peligro a todos permitiendo conducir una 125cc a cualquiera que tenga el B1. Pero no satisfecho de ello, permite ahora que un B1 pueda conducir una 400cc si tiene 3 ruedas... Ya puestos, ¿por qué no permitimos que un B1 pilote un caza de combate?


Pues ahora, quiere que para cilindradas grandes se deba realizar un curso de formación con un mínimo de 17 horas, al menos 5 horas teóricas y 12 prácticas y dentro de las prácticas un mínimo de 8 horas de circulación en vías abiertas y 500 kms. Total, que si quieres una 600cc vas a pagar 3.000€ entre autoescuela, prácticas y demás.


Pero eso sí. El niñato pudiente, puede llevar un pepino según se saca el B1 con 250CV tuneado, sin “L” y circular a la misma velocidad que nosotros (110Km/h). Y la puta maruja que como no sabe conducir y necesita sentirse segura en un tanque exige a su maridito que le compre un 4x4 de 2.700Kg para recoger a los niños en el cole. Dos ejemplos ejemplos de "cómo poner un arma mortal en manos de un inepto", pero podría poner muchos más.


Mire oiga, no sé muy bien si estas cosas las hace sólo por joder, por placer sádico o porque no se le ocurre otra cosa mejor cuando está sentado en el WC.

miércoles 15 de diciembre de 2010

Un mini-texto de Pérez-Reverte contando un suceso de esos que pasan todos los días

El mensaka del semáforo

XLSemanal - 13/12/2010

La moto está parada en el semáforo de un paso de peatones, con un pavo encima: un mensajero con el rótulo fosforito de su empresa en la espalda. Detengo el coche en su aleta de babor y miro la máquina. Pese a la caja portaequipajes del asiento trasero, me recuerda la hermosa moto italiana que tuve hace treinta y tantos años largos, a esa edad en que te crees invulnerable; cuando eres joven, inconsciente y capaz de salir de viaje nocturno cayendo lluvia a mantas, atravesando a ciegas pantallas de agua pulverizada de camiones por carreteras de doble dirección, y crees que estamparte contra un coche o un árbol, a 160 kilómetros por hora, es algo que sólo puede pasarle a otros, y nunca a ti. El caso, como digo, es que estoy mirando la moto y al usuario con una punzada de nostalgia. Bajo el casco y el barbur, el mensaka parece motero veterano, treintañero largo. Está tranquilo y a lo suyo, abiertas las piernas, las botas militares apoyadas en el suelo, pendiente de que el semáforo pase a verde. Pensando en sus cosas, supongo. En que va retrasado en las entregas, o a quién votar en las municipales. Cualquiera sabe. Y en ese momento, despistado al volante, frenando en el último instante porque no se había fijado en el semáforo, llega el pringao.

No hay golpe fuerte. Sólo el chirrido del frenazo sobre el asfalto. Riiiias. Miro a mi derecha y veo que un coche, deteniéndose casi de milagro en el último momento, golpea ligeramente la moto por atrás. Apenas un toque en el neumático de la rueda trasera. Cloc. Lo justo para que, sin hacerle desperfectos visibles, la moto salga despedida tres o cuatro metros adelante, con el motero pateando a un lado y a otro en desesperado esfuerzo por mantener el equilibrio. Y lo consigue, el tío. Logra estabilizarse un trecho más allá, pasadas las marcas de pintura del paso de peatones, y desde allí se vuelve para comprobar qué diablos ha ocurrido. Entonces ve el coche detenido donde antes se encontraba él, y al conductor que, petrificado, las manos agarrotadas en el volante y expresión estupefacta, lo mira reponiéndose del susto. Acojonado.

Entonces asisto a una escena memorable. Con una sangre fría envidiable, tras quedarse unos instantes mirando hacia atrás como si no diera crédito a lo ocurrido, el mensaka se baja de la moto, la pone sobre la pata de cabra, echa un vistazo comprobando que no hay daños de importancia, y luego se acerca despacio al automóvil, tomándose su tiempo. Es un tipo de aspecto rudo, vigoroso y con aparente buena salud. El casco negro, del que sólo ha levantado la visera, refuerza su aspecto amenazador. Y huelga señalar que, para entonces, los conductores de los tres o cuatro coches que estamos cerca seguimos el asunto con atención no exenta de morbo, haciendo cábalas sobre si el primer guantazo se lo va a dar el mensaka al conductor con la derecha o con la izquierda, o si se limitará a enumerarle a gritos la relación completa de sus muertos más conspicuos y frescos. El del coche debe de andar en cálculos parecidos, pues permanece atrincherado tras el volante, igual de blanco que una hoja de papel marca El Galgo. Y en ésas ocurre la cosa.

Siempre despacio, sin alterarse, el mensaka ha llegado a la altura del conductor y se inclina a mirarlo. Éste es más bien de perfil tiñalpa, con poca chicha. Salta a la vista que no sabe qué hacer ni decir, y que teme le pongan la cara como un mapa de carreteras. Entonces, cuando el motero tiene ya apoyada una mano en el abridor de la puerta, lo veo inclinarse un poco más, mirando hacia el asiento de atrás del vehículo. Sigo la dirección de su mirada y descubro a dos enanos de ocho o diez años, niña y niño, sentados allí, con sus cinturones de seguridad puestos. En ese momento, el mensaka hace una de esas cosas que a veces, hasta en los momentos más negros de la vida, puede reconciliarte con el ser humano. Se queda inmóvil un instante, como pensándoselo, la mano aún puesta en la puerta del coche. Luego se yergue despacio, mira al conductor y le suelta esta frase inmortal: «Un día te vas a matar, gamberro».

Y eso es todo. Después, sin esperar respuesta -el otro sigue sentado, sin arrestos siquiera para balbucir una excusa-, el mensaka se dirige a la moto tan tranquilo como vino, echa un último vistazo para confirmar que no hay desperfectos, sube a ella, la pone en marcha y se va. Yo meto la primera y arranco a mi vez, pues suenan detrás bocinas impacientes de coches, y veo al motero perderse en el tráfico, a la entrada de un túnel. Entonces caigo en la cuenta de que ni siquiera he podido verle la cara. Y pienso que es una lástima. Me gustaría reconocerlo en cualquier calle, con la moto parada. Aparcar cerca, señalar el bar más próximo e invitarlo a una caña.

martes 23 de febrero de 2010

Señalización ilegal, estúpida y bochornosa


Hola amigos del biciclo motorizado:

Supongo que estáis igual que yo, hasta las narices de la lluvia, el viento y la mierda blanca. Gasto más en 3-en-1 que en gasolina y no hablemos, de los champiñones, musgo y líquenes que empiezan a colonizar mi moto atraídos por tan buenas condiciones...

Hoy voy a tirar de curro de investigación, vaya, poco curro pensaréis. Pero el documento que os adjunto, en vídeo, es una buena crítica de la infame señalización que se hace en ocasiones, ¡y luego la culpa la tenemos nosotros!.

Veréis cosas que dan risa pero una vez meditadas, dan miedo, indignación y vergüenza ajena.

En mi próximo post, voy a hacer pruebas con una cámara que se acopla para hacer cualquier deporte, va a pilas y puedes grabarte tus pinitos haciendo, por ejemplo, saltos en motocross o tumbadas en circuito (en circuíto!!!!). Os adelanto que sólo cuesta 50€, graba en buena calidad, tiene leds para grabación nocturna y anclajes para el casco y el manillar...


Saludos y disfrutar del vídeo: PULSA AQUí




miércoles 3 de febrero de 2010

La generación Ni-Ni de la moto, ¿existe?


Supongo que estáis al corriente de los que es la generación “ni-ni”. Básicamente, con perdón de las cosas básicas, los “ni-ni” ni estudian, ni trabajan, ni nada de nada. Eso sí, son unos adolescentes bigardos que con la ley de su parte; Acojonan, hostigan y maltratan tanto a sus profesores como a sus padres. Con éste nivel de falta de respeto, no quiero imaginar la que le toca al “collejas” del cole. Por desgracia sí lo sé, el “collejas” ha pasado de tener la nuca roja, a vestir un saco de la morgue.

¿Cuál es la generación “ni-ni” en el mundo motero?, pues creo que no hay…

Por lo menos en Madrid, cada vez se ve menos descerebrado quinceañero sin casco. Incluso parece que pasó la moda de llevar el casco a medio poner, que además de ser menos estético y parecer subnormal, no servía ni como protección, ni como para librarse de la multa si te ve un guindilla. Tampoco se ven los soplajijos en 600cc con cascos de equitación.

El motorismo en mi ciudad se ha vuelto bastante respetuoso con las normas y con el prójimo, echando la vista atrás, parecía imposible llegar a éste nivel de educación. Hombre, siempre hay “polvorillas”, “quema-ruedas” o “lija-chapas”, pero eso forma parte del paisaje urbano y su número permanece estable. Aquí, los pájaros de la ley hicieron una buena limpia de chicharras sin papeles o seguro.

Concluimos entonces que la generación “ni-ni” no ha llegado al mundo de la moto.

Si lo analizamos, no es de extrañar. Ésta bazofia de generación de vagos impulsos neuronales es incapaz de obtener una licencia de moto, creo que no podrían ni mantener el equilibrio sobre dos ruedas porque lo más parecido a montar en bici ha sido jugar en la PlayStation.

Está claro que estas abominaciones son así por los gilipollas de sus padres. Por no dedicarles tiempo, por no enseñarles nada de la vida, por soltarles 50€ con 14 años y porque no… por no soltarles un buen sopapo a tiempo.